La mataron de 31 heridas punzantes para robarle

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Deborah Ríos trabajaba en una estación de servicio, la abordaron este lunes por la madrugada cuando de dirigía a trabajar.

Cada madrugada, Deborah caminaba hasta la parada de colectivos que la llevaba a su trabajo, adonde entraba las 6.

En la esquina de San Fernando y Malabia, la mujer supo que le robarían. Eran tres: uno de ellos, Enzo Aylan, quien 4 horas antes adelantó en un posteo de Facebook que estaba enojado porque no tenía plata y la iba a conseguir.

Una vecina fue testigo de los gritos.”¡No me hagas nada, tengo un hijo!”, suplicó Deborah.”Entregá todo que te va a lastimar”, le advirtió uno de los delincuentes.

La víctima se defendió, pero la apuñalaron con un destornillador y un cuchillo: recibió 31 heridas en el estómago y en los brazos.

Su hermano, que vive cerca, tuvo la desgraciada tarea de ir a reconocerla. Llevaba puesta la ropa de YPF. A su lado quedaron el spray y una botella de cerveza.


Horas más tarde cayeron dos sospechosos.

En la casa de Aylan -padre de un nene de dos años- secuestraron un par de zapatillas, lavadas recientemente. Creen que lo hizo para borrar las manchas de sangre.


Aylan y Alexis Iván Matcovich (20) cayeron en operativos realizados por agentes de la comisaría 4ta. y de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Moreno.

La Policía, además, encontró un pantalón de jean con rastros hemáticos entre unos matorrales.La fiscal Carina Saucedo, titular de la UFI N° 2 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, los acusa de “homicidio agravado criminis causa en concurso real con robo agravado”, un delito que estipula una pena de prisión perpetua.

Los roles de los tres implicados en el homicidio no están definidos todavía, pero a todos se los considera en la “coautoría funcional”.

A Ríos le robaron el celular y la mochila que siempre llevaba a su trabajo.”Ella solamente trabajaba. Le arrebataron todo, su futuro”, “Nos contaba que era muy oscuro” el recorrido, una zona descampada con pocas construcciones, relató Daniel, uno de sus compañeros.

Otra playera, Claudia, la calificó como “re buena compañera, excelente persona” y cerró entre llantos: “Ayer (domingo) estuvo con nosotros, comimos todos juntos y hoy nos encontramos con esta noticia”.

Con el esfuerzo del trabajo de toda su vida, había logrado comprarse un terreno y tenía su modesta casa, que compartía con su hijo de 13 años y su mamá.

Ella era el sostén de familia. Se había mudado desde el barrio porteño de San Cristóbal en noviembre de 2019.

Fuente: Clarin

El posteo de Enzo Aylan uno de los asesinos horas antes de matar a Deborah