Hoy, 17 de agosto, se conmemora el 170° aniversario de la muerte del General José Francisco de San Martín, Padre de la Patria y Libertador de gran parte del continente.

El General José de San Martín tenía 72 años cuando murió, un 17 de agosto de 1850, en sus últimas horas, lo acompañaron hija, yerno y nietos, en la casa de Boulogne-sur-Mer, Francia, donde vivió sus últimos años.

Sus restos fueron repatriados en 1880 y actualmente descansan en un mausoleo construido dentro la Capilla Nuestra Señora de la Paz.

Recopilamos 10 datos curiosos que quizás no conozcas del Santo de la Espada.

Niño soldado: A los 13 años ya se había incorporado al ejército español y participó como voluntario en riesgosas misiones en el Norte de África, que incluían la colocación de explosivos. A los 15 fue ascendido a oficial.

Respeto a los nativos: Antes de cruzar los Andes, San Martín se reunió con caciques pehuenches al pie de la cordillera y les solicitó permiso para pasar por estos territorios porque creía que ellos eran los dueños de este país.

Estratega: muchos historiadores afirman que San Martín tramó la liberación de Argentina, Chile y Perú casi una década antes de finalizarla. Es que, a finales de 1811, cuando el prócer pidió ser dado de baja en el ejército español, donde se desempeñaba, y el primer lugar al que viajó fue a Perú, último país que liberó.

Amor a distancia: Conoció a su esposa, María de los Remedios de Escalada, cuando ella tenía 14 años. Después de casados convivieron solo dos años juntos.

Su comida preferida era el asado, que casi siempre comía con un sólo cubierto: el cuchillo. Era muy hábil en comer así. Solía morder un pedazo de carne, y como los paisanos, cortaba el sobrante con un cuchillo afilado.

No tomaba mate: Pero era un apasionado del café. Y como era muy “pillo”, conocedor íntimo del alma del soldado, para no “desairar” a sus muchachos, tomaba café con mate y bombilla.

Costurero: Se remendaba su propia ropa. Era habitual verlo sentado con aguja e hilo, cosiendo sus botones flojos o remendando un desgarro de su capote, el cual, abundaba de ellos.

Políglota: Hablaba inglés, francés, italiano, y obviamente español, con un pronunciado acento andaluz.

La cultura nos hará libre: Convencido de que las palabras eran más poderosas que las espadas, donó gran parte de sus libros para la fundación de la Biblioteca Nacional de Perú.

Un gran músico: Era muy buen guitarrista, habiendo estudiado en España con uno de los mejores maestros de su época.