HOY LA RADIO CUMPLE 100 AÑOS EN ARGENTINA

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Aquella transmisión en la terraza del Teatro Coliseo se transformó en la piedra fundamental de un medio que, como ningún otro, sería compañía, servicio, entretenimiento, y vehículo de información. Posibilidad de imaginación y construcción de universos propios en los oyentes. Pasaron cien años y aquella idea primigenia de Los locos de la azotea sigue tan vigente como entonces. Un 27 de agosto, pero de 1920 , Enrique Telémaco Susini, Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero Carranza concretaron esa propuesta aventurada transmitiendo, en directo, la ópera Parsifal de Richard Wagner. Nacía la radio a partir de un acontecimiento pionero en el mundo. Una década antes, para el centenario de la Revolución de Mayo, el italiano Guillermo Marconi había presentado en el país el “telégrafo sin hilo”, un antecedente cercano a la futura radiodifusión.

Aquellos hombres, desde la terraza del Coliseo, fueron pioneros. No hay que olvidarlos, marcaron un hito en la comunicación en el mundo. En 1934 se realizó, en Buenos Aires, un congreso internacional de radio, con la participación de 40 países. Ahí se reconoció a aquella emisión como la primera transmisión radiofónica del mundo”, explica Ricardo Pérez Bastida, quien fue una de las voces más reconocibles de Radio Rivadavia, discípulo de Héctor Larrea y, desde hace años, al frente de su ciclo La tarde con Bastida por LU6 Radio Atlántica de Mar del Plata, emisora que, fuera de las del ámbito porteño, es la más antigua del país dado que fue fundada el 1° de septiembre de 1926. Aquella ratificación del encuentro de 1934 permite reconocer al 27 de agosto como el Día de la Radio en nuestro país . A nivel internacional, las Naciones Unidas lo proclamó el 13 de febrero.

En poco tiempo, el medio se arraigó en la población. Las emisoras que empezaban a surgir completaban sus grillas con una programación amplia que incluía noticias y programas musicales. En 1928, Yrigoyen, ya transitando su segundo mandato, creó la Dirección de Radiocomunicaciones dependiente de Correos y Telégrafos. La idea era organizar las emisoras y definir el objetivo para el que fueron creadas. Aquel reglamento incitaba a: ofrecer audiciones altamente artísticas y culturales, que la propaganda comercial se emita en forma mesurada sin alterar la calidad de los programas e impedía que predominen grabaciones en discos.

En aquellos tiempos entraba en escena Jaime Yankelevich, quien llegaría para modernizar e impulsar el joven medio que ya veía desfilar a artistas de la talla de Ignacio Corsini y Rosita Quiroga.

Durante este primer siglo de vida, la radio lidió con la aparición de los medios audiovisuales. Vio esfumarse la ficción de sus radioteatros hacia las luces de la televisión, prescindió de los programas de humor y dejó vacante el espacio de las galas estelares con orquestas en vivo. Sin embargo, goza de una vigencia extraordinaria fruto de su hermandad con las plataformas digitales, el streaming y la posibilidad de romper límites geográficos gracias a los soportes tecnológicos que hacen que hoy sea casi imposible encontrar un rincón del planeta sin acceso a una transmisión. Fiel y compañera. Insustituible. Refugio de la palabra y de la música. Cobijo de la literatura, de la información actualizada al instante y de la emoción de la disputa deportiva. 

Reconocidos hombres y mujeres de radio dieron su definición:

El aire, tan inasible, es el gran comunicador. Lo menos visible y consistente es el vehículo para llegar al otro”, metaforiza Héctor Larrea , uno de los grandes próceres del micrófono.

Con la radio viajamos, soñamos, crecemos. Somos como los escuchadores quieren que seamos”, reconoce Nora Perlé la gran estrella femenina del medio que transita los estudios desde hace sesenta años con una voz personal e identificable. “Es un medio agradecido y revolucionario.

Es imaginación pura. Escuchar radio es como escribir un libro, el oyente completa lo que está escuchando”, reflexiona Fernando Bravo , una de las voces más trascendentes de nuestro país, desde hace años responsable de la tarde de Continental.

La fidelidad define el vínculo con los comunicadores. En la radio no aplica el zapping. “El oyente se hace amigo de las voces”, reconoce Juan Alberto Mateyko, hoy al frente de un espacio líder en audiencia en la noche de Radio Mitre Córdoba, ciudad desde la que también emite un tanque federal: Cadena 3, la emisora que sale para todo el país bajo el liderazgo de Mario Pereyra y Rony Vargas.

“La radio es acompañamiento. La escuchás antes de irte a trabajar, mientras viajás, en las madrugadas. Siempre está. En un pueblo o en una gran ciudad. La radio no hace diferencias”, reconoce Santiago del Moro , quien ocupa la primera mañana de La 100.

“Corría 1920 y el Poder Ejecutivo nacional estaba a cargo del radical Hipólito Yrigoyen. “Señoras y señores: la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Ricardo Wagner, Parsifal , con actuación del tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Morelli y la soprano argentina Sara César, todos con la orquesta del Teatro Costanzi de Roma, dirigida por el maestro Félix von Weingarten”. La voz engolada de Enrique Susini abrió la transmisión. La antena endeble se colocó a una distancia intermedia entre el Coliseo y la cúpula de una propiedad de Cerrito y Charcas. En la terraza del teatro se ubicó el precario equipamiento. La mitología cuenta que Susini habría traído de Europa algunos elementos escondidos en sus ropas. Aquellos transmisores de 5 KW, que fueron colocados en la azotea del teatro, habrían tenido origen francés. Un micrófono con bocina para sordos se instaló en el paraíso de la sala. Todo listo para que unos pocos con auriculares “a galena” pudiera acceder al gran acontecimiento fundacional y revolucionario.”

¡Que viva la Radio!