Conseguí “Bartleby, El escribiente” en “LAS PIBAS” Liberia y centro cultural

Esta magistral novelette de Herman Melville, está narrada en primera persona por un abogado sin nombre, que tiene sus oficinas en Wall Street, donde le ayudan con su trabajo dos copistas o escribientes. El número de estos trabajadores termina por ser insuficiente para la cantidad de documentos que son necesarios copiar y el narrador se ve en la necesidad de poner un anuncio en busqueda de un empleado más.

Es así como recluta entre sus filas a Bartleby, que a pesar de su gris apariencia resulta ser altamente eficienciente. El abogado no puede más que mostrarse satisfecho con la rapidez y la calidad del trabajo de su nueva adquisición, hasta que un buen día algo extraño ocurre: Bartleby es requerido por su jefe y este responde dejándolo frío con la absurda frase: “Preferiría no hacerlo”.

Bartleby no es más que un personaje del que nada se sabe y quien se limitará de ahora en adelante a negarse a hacer cualquier cosa con la misma frase que poco a poco va causando intriga y miedo al narrador. Éste, a lo largo de la historia, experimenta diversos tipos de sentimiento hacía Bartleby. Al principio el de admiración por su buen trabajo, después le viene la molestia cuando el copista recurre por primera vez a su frase “Preferiría no hacerlo”.

Cuando ya son demasiadas las veces que Bartleby prefiere no hacer lo que se le ordena, limitándose a mirar en silencio, por una ventana que da a un paredón, su jefe decide despedirlo, pero Bartleby prefiere no solo no irse de la oficia, sino que también se instala en la oficia como si se tratase de su propia casa. Entonces el narrador empieza a odiarlo porque sencillamente no puede deshacerse de él.

Tan mal se ponen las cosas que el narrador decide mudar su oficina a otra parte. Pero el copista no está dispuesto a irse ni siquiera cuando llegan los nuevos inquilinos, quienes tienen menos paciencia que el narrador y por tal razón Bartleby es denunciado ante la policía. Cuando se lo llevan a la cárcel, el copista ya no puede valerse de su frase “Preferiría no hacerlo” y termina encarcelado, pero su situación no parece importarle en lo más mínimo.

El narrador, que ya por fin se ha librado del gris copista, experimenta un nuevo sentimiento hacía él. Va a buscarlo a la cárcel y se identifica como su amigo. La situación de Bartleby lo conmueve a tal grado que decide ayudarlo. Pero ya nada puede hacerse porque entre las muchas cosas que Bartleby ha decido no hacer, está la de alimentarse.

Al final el lector no puede evitar sentir compasión por el desventurado copista, pero no por su conducta absurda que lo lleva a su perdición, sino por lo que el narrador expresa al contemplarlo. Bartleby representa lo absurdo e irracional, pero el narrador representa sentimientos muy humanos, tales como la tolerancia y la compasión.

Conforme se recorren las breves páginas de la obra, el lector se da cuenta de que el protagonista no es, a pesar de todo, Bartleby, sino el narrador. El abogado de Wall Street, lejos de echar a patadas al oscuro personaje que le hace perder plata y tiempo, trata, sin poder, comprenderlo y termina de alguna forma adoptándolo al intentar convertirse en su protector.

Bartleby, el escribiente es considerado uno de los mejores relatos de la literatura universal. El honor se lo ha ganado, indudablemente.