Se cumple exactamente un año de aquel 20 de Febrero que marcó a la comunidad de Puerto Deseado. Una fecha que conmueve y moviliza tras el abuso de una madre y el homicidio de su hijo de tan solo 4 años de edad.

Estremecedor relato de David Subelza sobre las primeras horas con su madre, luego del abuso y el homicidio de su hermanito. Una fecha que conmueve a Puerto Deseado, a Santa Cruz y al país.

Jueves 20 de febrero de 2020. Es cerca del mediodía y María (45) y David (27) se preparan para almorzar junto al pequeño Santino (4).

El día se presta para salir a pasear en Puerto Deseado, ciudad ubicada a unos 700 kilómetros de Río Gallegos, capital de Santa Cruz.

Hace un par de días nada más, María Mercedes Subelza había llegado a la localidad portuaria a visitar a su hijo mayor desde Rosario de la Frontera, Salta, de donde son oriundos.

Antes pasó por Buenos Aires, a saludar a su hija enfermera por su cumpleaños.El miércoles, la mujer paseó por la playa deseadense junto a sus dos hijos. Pretendía hacer lo mismo, pero David tuvo que trabajar.

El carpintero del local donde trabajaba lo dejó a cargo. ya que debió viajar de urgencia, entonces él acercó a su madre y a su hermanito a la costa cerca de las 14:00, para que recorrieran las orillas y juntaran caracoles.

-Te hablo del hospital, ¿podés acercarte?… tu mamá está acá.-¡¿Qué pasó?!-Tenés que venir por favor.

David recuerda ese día y ese diálogo como si fuera ayer. Entró por la guardia del hospital, con su ropa llena de polvillo y manchada. Preguntó en la mesa de entrada y le contestaron que, efectivamente, María estaba ahí.Le dijeron que había sido “atacada”, que la estaban atendiendo, pero que estaba bien.

“¿Y mi hermanito?”, indagó él. “No está, desapareció… ahora viene la Policía”. No le dijeron más nada.

A David no quisieron decirle en ese momento. Lo llevaron a comisaría a denunciar y fue ahí que se enteró.

Recuerda que hizo varios posteos en redes pidiendo ayuda y que, al revisar un grupo de WhatsApp, leyó: “Tengan cuidado, mujer salteña fue víctima de un asalto y asesinaron a un niñito”.

“Revoleé el teléfono, empecé a gritar: ¡Es mi mamá, mi hermanito!. Me querían quitar todo y calmar diciéndome que tenía que estar fuerte por ella y para que encontraran a los agresores”.Fue traumático.

Mientras relata aquel momento, a David se le quiebra un poco la voz. La pérdida de su hermanito aún lo golpea.

Su hijo Bautista (4) es su cable a tierra. Con él y su pareja, no sufre tanto la distancia con su madre y el resto de su familia.

El caso conmocionó a Puerto Deseado, pequeña ciudad de la zona norte de la provincia que ronda los 20 mil habitantes. Nunca antes hubo un crimen tan atroz. Nunca antes la comunidad se había movilizado tanto. Por apoyo a María y para apuntar contra la pobrísima instrucción del juez de la causa, Oldemar Villa.

“Nos pidió auxilio. Nos dijo que la violaron y que se habían llevado a su hijo. Nos pedía que la dejáramos y lo buscáramos a él”, rememoró.

Pese a la gran herida en la cabeza -le hicieron más de 40 puntos- y al shock, la mujer quería dar con su hijo como fuera.

La Policía llegó en cinco minutos y la llevó al hospital. Allí quedó internada hasta el martes 25, día en que, con su hijo en un cajón y acompañada de su familia, regresó a su ciudad natal.

El 27, una multitud participó de la misa en la iglesia del pueblo.Fueron días muy intensos en Deseado.

Una semana que quedó en la memoria de todos. David recordó la fecha y contó cómo está su madre hoy, a un año del brutal crimen, en una entrevista exclusiva concedida a La Opinión Austral.

“Me caí de rodillas”

Algo que no puede olvidar fue cómo vio a su madre en horas posteriores al ataque.

“Ni bien entré, fue como si me pegaran un hachazo en las piernas. Me caí de rodillas. Quise llorar, pero me levanté y me hice el fuerte. La vi toda lastimada, morada y con el pelo corto, no parecía mi mamá”.David pasó todos los días en el hospital junto a ella. Los primeros, solo, hasta que su familia pudo viajar de Salta a Santa Cruz, con apoyo de los gobiernos provinciales.

“Un mes duro”

El pasado 15 de enero fue el cumpleaños de Santino. Hubiera cumplido cinco años. Fechas dolorosas si las hay. María continúa con tratamiento psiquiátrico. “Hasta el día de hoy toma calmantes, sí o sí, media pastilla por día”, cuenta David, señalando que “cuando le gana la emoción, se toma la otra mitad…”.

“Bañada en sangre”

Cecilia Oyarzo (57), la primera vecina en auxiliar a María, recuerda muy clara aquella tarde. Estaba realizando tareas de limpieza con su esposo, Alberto Fuentealba (72).

“Llegó descalza y bañada en sangre. El susto fue tremendo”, resumió. María continúa con tratamiento, a un año del atroz ataque que le arrebató a su pequeño hijo Así pasó el mes pasado, tomando una pastilla completa por día. “Es lo que más le duele, no hay día que no lo llore”, agrega sobre su hermanito. María pasa sus tardes regando sus plantas para distraerse y acompañada siempre por su familia.

“De corazón”

“En nombre de mi mamá y familia, gracias a todos de corazón, no sólo a la gente de Deseado, sino de todo el país”, dijo para cerrar David.

No sólo hubo movilizaciones para pedir justicia, sino también una vigilia con velas en el hospital donde María estuvo internada.

“Le contamos a mamá y ella pidió salir también para agradecer”. Esa noche lo hizo en silla de ruedas. Hacía frío y los médicos le dieron sólo unos minutos, que bastaron para que cientos de deseadenses le pidieran perdón y su familia les diera el agradecimiento en su nombre por el apoyo.