El grupo Kosineros Solidarios, en este 2 de abril, está conmemorando su primer aniversario.

Si bien, el grupo como tal, habia comenzado su actividad hace mucho más que un año, fue en el otoño del año pasado, y con el inicio de la pandemia que se consolidó como grupo solido de trabajo.

Con donaciones de los vecinos y recaudando fondos propios a través de ventas de tortas frita, alimentaron a los más necesitados durante la peor época del año.

En conmemoración de su primero año de vida, publicaron un menaje dónde agradecen la solidaridad y piden por trabajo genuino para terminar con el asistencialismo.

¡Cumplimos un año!

Hace un año, un 2 de abril, una fecha especial para todo el pueblo/nación argentino, en un grupo de personas -conducido por Jorge- comenzó a florecer la idea que mucho tiempo atrás germinó, el deseo de asistir a los más carenciados de la ciudad.
Desde esa fecha, la “revolución solidaria” soñada por un cocinero y pastelero se fue consolidando en Sarmiento.

En poco tiempo, las diversas convocatorias del grupo para ayudar al prójimo capto la atención de algunas personas que no se mantuvieron indiferentes al sufrimiento de los más carenciados, aquellos con dificultad de acceso a las más diversas necesidades básicas. Ellos también se fueron sumando con el fin de conformar un sólido equipo de trabajo.

Preparar 150 platos de comida o conseguir una puerta. Recolectar ropa para los vecinos de la Comarca Andina o un colchón para una familia de Sarmiento. Incentivar a aquellos con vocación caritativa. Concienciar sobre la humanidad solidaria. Así de variados resultaron -y resultan- los motivos que nos movilizaron, a nosotros y también a muchos vecinos que, poco a poco, aportaron su ayuda para alcanzar los objetivos de bien.

Seguimos adelante

Ahora, con una vasta experiencia en nuestro haber, Kosineros Solidarios continúa trabajando: “Tenemos que lograr que este prójimo pueda valerse por sí mismo, con ideales, con utopías; que generen movimiento. Con actividades, para que otros también se comprometan, abandonen la pasividad, protagonicen y produzcan. Dejar de asistir, para dignificar. Transformar su realidad para que dignamente pueda tener lo que en justicia debe tener: educación, salud y trabajo”.
Pedimos el desarrollo de programas que promuevan la cultura del esfuerzo y del trabajo a través de la generación de empleo real y genuino.