Obispos de Chubut con el apoyo de sacerdotes de Trelew, Rawson, Puerto Madryn, Puerto Pirámides, Gaiman, Dolavon, Meseta Central, Comodoro Rivadavia, Rada Tilly, Sarmiento y Río Mayo, manifestaron su “preocupación y desconcierto” frente a las nuevas medidas restrictivas que afectan la normal actividad religiosa.

Sostienen que el derecho al culto, que es “indispensable para superar las otras pandemias que el Covid ha profundizado como la soledad, la ausencia de cercanías amigables y profundas, la sonrisa y los abrazos, etcétera”.

Además lamentaron que para las nuevas medidas no haya habido instancia de diálogo, y creen a más de un año de iniciada la pandemia, en la posibilidad de “salir de la excepcionalidad”.

El escrito, lleva la firma de monseñor Roberto Alvarez, obispo auxiliar, y monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, obispo titular de la diócesis de Comodoro Rivadavia, y lleva por título “Respetuosos de nuestras obligaciones, preguntándonos por nuestros derechos”.

En el mismo expresan que

“con enorme preocupación y con un alto grado de desconcierto, asistimos a nuevas disposiciones que restringen nuestro derecho al culto”.

En el transcurso de este año y medio hemos sido enormemente respetuosos de los límites que se han impuesto a nuestros derechos contemplados en la Constitución Nacional y avalados y defendidos por la jurisprudencia de todas las instancias legales nacionales y, aún, internacionales”, declaran los prelados, al tiempo de sostener que siempre entendieron las obligaciones de las autoridades de gobierno de proteger la salud pública.

“Así, sin pedir un tratamiento especial, hemos acatado el tiempo de aislamiento social y preventivo”, resaltaron, y “hoy volvemos a sufrir el embate sobre esta dimensión -espiritual- ordenándose el cierre de las celebraciones y distanciándose de aquella similitud, sin siquiera una instancia de diálogo y menos de comunicación directa con la Iglesia Católica”.

Si bien la Iglesia Católica de Chubut decidió acatar la medida de no hacer celebraciones en espacios cerrados el fin de semana que viene, en su seno se preguntan “¿Este nuevo cierre de las celebraciones y actividades del culto, está avalado por estudios epidemiológicos con validez científica que considera a nuestras celebraciones con más riesgo o más proclives al contagio que aquellos lugares donde la gente puede estar por períodos más prolongados que los de las celebraciones, sin barbijo, con manipulación de alimentos, bebidas, objetos, etcétera?

¿Quiénes son los sujetos que se arrogan el poder de declarar a algunas actividades esenciales y a otras no? ¿Qué elementos y/o datos ciertos, fundamentan tales distinciones?

¿En qué ámbito democrático y participativo se dio ese debate?”.

“estamos convencidos que la dimensión espiritual -que encuentra un cauce genuino en los distintos cultos y prácticas religiosas- es indispensable para superar las otras pandemias que el Covid ha profundizado: la soledad, la ausencia de cercanías amigables y profundas, la sonrisa y los abrazos, etc.

Por eso les pedimos a quienes les compete por oficio preservar los derechos de los ciudadanos, que sean claros en cuanto a las motivaciones para permitir algunas actividades y no otras, y que, en el caso que tengamos los mismos riesgos epidemiológicos, nos permitan decidir con libertad y no bajo amenaza de multa, cierre, etc. qué actitud asumimos”.

“Entendemos perfectamente el momento que vivimos y cuál es nuestro deber de construir ciudadanía; no alentamos la desobediencia civil, pero tampoco debemos aceptar miradas sesgadas sobre qué es lo esencial o focalizadas en lo económico.

Vivimos la doble tensión de no querer incitar estilos temerarios en cuanto al cuidado necesario y tampoco delegar con liviandad derechos naturales y adquiridos habilitando restricciones no consensuadas y reñidas con ellos”, destacan.

Y finalizan indicando que “ya a más de un año de comenzada la pandemia, nos parece esencial al modo de vida que hemos decidido abrazar en nuestra Constitución salir de la excepcionalidad, y que las medidas se inscriban en aquello que preserva los derechos y garantías que ampara nuestra Carta Magna”.