El defensor Nahuel Molina Lucero, de 23 años, supo ser una promesa de las inferiores de Boca pero se fue libre y no le dejó dinero a las arcas del club de la Ribera.

Nahuel Molina Lucero prometía adueñarse de la banda derecha de Boca Juniors pero la falta de minutos lo llevaron a buscar otros rumbos, hasta quedarse con el pase en su poder y recaer en Europa. Hoy es una de las revelaciones de la Selección Argentina en la Copa América.

El defensor cordobés nacido el 6 de abril de 1998 debutó en la Primera de Boca Juniors en 2016, proveniente de las inferiores del club. Rodolfo Arruabarrena le dio lugar en el primer equipo pero sus minutos fueron cada vez menos y en la temporada 2018 fue dado a préstamo a Defensa y Justicia.

De allí volvió  a ser cedido a Rosario Central donde se consolidó como titular y empezó a llamar la atención de equipos europeos que querían hacerse de sus servicios. Tras la culminación de su préstamo, regresó a Boca en los primeros meses de 2020 y debía renovar su contrato que vencía en el mes de junio.

Sin embargo, no llegó a un acuerdo con el Consejo de Fútbol del Xeneize y entrenó en soledad hasta una vez terminado su contrato, donde quedó con el pase en su poder.

Así arregló su llegada a Udinese de Italia donde rápidamente se adaptó al fútbol y en la última temporada disputó 29 partidos, convirtió dos goles y brindó cinco asistencias.

Este no es el único caso que sufrió Boca, ya que otra de sus promesas juveniles, Santiago Ramos Mingo emigró al Barcelona y no le dejó ni un centavo al club de la Ribera.

“Se lo llevaron mal y hemos judicializado el caso. Hay que ver si la Justicia entiende que el jugador le corresponde a ellos, a nosotros o cómo van a resarcir a Boca. No alcanza con los derechos de formación; hoy, a través de la patrita potestad, le dan un trabajo al padre y se llevan al jugador”, expresó el presidente de Boca, Jorge Amor Ameal, tras la demanda presentada.