La Selección terminó ovacionada tras un partido perfecto. Lionel Messi brilló en un equipo con puntos muy altos y dio un paso más en el camino a Qatar 2022. El jueves, el rival será Perú.

Ante Uruguay (3 a 0) por las Eliminatorias, Argentina allanó un poco más su camino al Mundial de Qatar y consolidó aquello que Lionel Scaloni deja entrever cada vez que puede: desde el arco hacia adelante tiene las posiciones cubiertas y, sobre todo, bien rodeado a Lionel Messi. El campeón de la Copa América mostró credenciales de equipo consolidado en una noche que será recordada por mucho tiempo.

El seleccionado resolvió un partido complicadísimo ante el equipo charrúa, armó una goleada contundente y volvió a celebrar junto a los hinchas, que colmaron la mitad del Monumental. La cancha de River se preparó para una fiesta. Ovacionó a Lionel Messi, a Lautaro Martínez y, también, al cada vez más indiscutido Dibu Martínez (con una atajada decisiva).

Argentina está afianzado como líder de Brasil en la tabla de las Eliminatorias y el jueves recibirá a Perú, que cayó horas antes ante Bolivia. El seleccionado no pierde hace 24 partidos y Lionel Scaloni se frota las manos: su equipo, el campeón de América, pudo resolver con solvencia un trámite que no había comenzado fácil.

Es verdad que al inicio del primer tiempo, Luis Suárez tuvo dos clarísimas (una dio en el palo), pero Argentina no se quebró y con goles de Messi, Rodrigo De Paul y Lautaro Martínez se impuso por 3 a 0 y el Monumental asistió a una noche de ensueño.

El romance entre el público y el Seleccionado tuvo momentos mágicos: a los 10 minutos del segundo tiempo los hinchas gritaron “Fideo, Fideo”, pidiéndole a Scaloni que mandara a la cancha a Ángel Di María (autor del gol en la final de la Copa América ante Brasil), algo que sucedió a los 19 del ST. Rodrigo De Paul se fue muy aplaudido y Lautaro Martínez se largó a llorar en el banco de suplentes. Emociones escondidas, desahogos que trajo la goleada.

Fue una noche redonda, con puntos muy altos y ante un rival siempre difícil, pero que esta vez quedó minimizado ante un torbellino. Argentina terminó redondeando un partido casi perfecto y Scaloni pudo mandar a la cancha a Julián Álvarez para que jugara los últimos 15 minutos.

La selección jugó su partido soñado, el más destacado sin dudas desde la llegada de Scaloni a la dirección técnica y el público se rompió las manos para aplaudir la función.