Independiente goleó a Arsenal con una joyita de Alan Velasco y sigue soñando con la Libertadores

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El Rojo volvió a la victoria con un 3-0 inobjetable frente a su público, que se cerró con una perla de uno de sus mejores futbolistas.

En el fútbol es más importante saber cómo presionar que delimitar dónde hacerlo. El lugar de la cancha puede ser alto o en mitad de cancha, según los gustos de los entrenadores. Pero lo indispensable es estar convencido y ser agresivo para recuperar el balón. Lo que viene luego es saber qué hacer con la posesión y los caminos son la construcción paciente o el ataque directo. Y el Independiente de Julio César Falcioni supo cómo presionar, estuvo claro para definir el después y por eso goleó 3-0 a Arsenal de Sarandí.

No tiene misterios el Arsenal de Israel Damonte y siempre juega con un 4-4-2 cauteloso. Estuvo cómodo el visitante en los instantes iniciales y se animó al ver que Independiente había ingresado dormido. Sumó, no sin timidez, algunos hombres en ofensiva y Facundo Kruspzky hizo revolcar a Sebastián Sosa con un disparo lejano. Todo hasta que Domingo Blanco le fue a disputar con fuerza la pelota a Emiliano Papa y a partir de ese robo arribó el primer gol del Rojo. El mediocampista tocó para Bustos, la jugada cambió de lado, Togni llegó al fondo y de rebote asistió a Alan Soñora, que de volea e ingresando por el centro del área anotó el 1-0. Iban 17 minutos y fue el golpe que despertó al local.

Creció Independiente tras el gol: se soltó y se animó a filtrar más pases. Esta vez, Falcioni optó por que los extremos -Roa y Soñora- se centren y se muevan cerca de Soñora y dejó los carriles libres para los laterales, Bustos y Togni. Desbordó mucho el elenco de Avelleneda, especialmente por el sector derecho. Igual, el segundo se gestó en la izquierda con otra recuperación, esta vez de Roa a Farioli, que terminó con el toque a la red de Silvio Romero luego de que Medina le atajara un remate cruzado a Velasco.

No fue una maravilla Independiente ni mucho menos, pero fue efectivo y entendió cómo jugar. Es cierto que en los primeros minutos no estuvo bien plantado, pero el primer gol le aclaró las ideas. No presionó de manera constante, pero sí lo hizo con vehemencia cuando se lo propuso. Y por eso se fue ganando 2-0 al entretiempo.

El segundo tiempo arrancó igual que el primero, con Arsenal intentando más. Leonel Picco estrelló un disparo en el palo y segundos después Velasco puso el 3-0 después de un contragolpe perfecto. Fue, además, un golazo porque el juvenil enganchó de taco dentro del área y definió cruzado. Y la lupa tiene que ser puesta en Velasco, que fue la figura y que volvió a jugar donde más le gusta: atrás del 9. La joyita del Rojo -que fue reemplazado en la segunda parte por un malestar estomacal- llevaba 26 partidos sin convertir (había marcado por última vez el 4 de mayo en el 2-2 contra Bahia por Copa Sudamericana).

Si el duelo terminó 3-0 fue solo porque el local no se propuso marcar más goles. Le bajó la persiana al juego temprano el Rojo y le perdonó una goleada aún más abultada a Arsenal. Los números del elenco de Sarandí son preocupantes: anotó 3 goles en los últimos 14 partidos. Y si sabe: sin goles no hay triunfos posibles.

Con contundencia y autoridad, Independiente venció a Arsenal y sigue soñando con la clasificación a la Copa Libertadores del próximo año. Se puso en la misma línea que Estudiantes con 51 puntos y quedó a 3 unidades de Lanús, el último en ingresar.