Día del Canillita: por qué se celebra hoy, 7 de noviembre

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Como todos los años, este domingo 7 de noviembre se celebra el Día Nacional del Canillita en la Argentina, en homenaje a los vendedores de diarios y revistas. Conocé la razón y cuál es el origen.

Hoy, domingo 7 de noviembre, como todos los años en la Argentina, se celebra el Día Nacional del Canillita, en homenaje a los vendedores de diarios y revistas. Conocé la razón de este festejo que data desde la década del ’40 y cuál es el origen.

Día del Canillita: ¿por qué se celebra hoy, 7 de noviembre?

El Día del Canillita comenzó a celebrarse en 1947, en homenaje a Florencio Sánchez, periodista y dramaturgo que dirigió la obra Canillita, en la cual representaba a los chicos que vendían periódicos en la calle.

Sánchez, que falleció el 7 de noviembre de 1910, los apodó de esa manera por sus piernas flacas y, a partir de ese momento, se los conoció de esa manera. La pieza teatral fue un verdadero éxito y fue muy bien recibida por los diarieros.

Día del Canillita

¿Se trabaja el Día del Canillita en la Argentina?

Desde que se instauró el Día del Canillita en 1947, 37 años después de la muerte de Sánchez, cada 7 de noviembre los repartidores de diarios se toman franco en este día y por eso no hay diarios en versión papel en todo el país.

Este 2021 no será la excepción, por lo que el próximo domingo en la Argentina no habrá diarios en versión papel homenajeando a los canillitas en su día.

Día del Canillita: ¿desde cuándo se distribuye diarios en la Argentina?

El 1° de enero de 1898 comenzó la distribución del diario La República, creado por el senador, escritor y abogado, Lisandro de la Torre. El político provenía del radicalismo y fundó el Partido Demócrata Progresista y en 1939, tras denunciar la corrupción de la década infame, se suicidó.

Más allá de este final trágico, en aquel verano de 1898, la aparición del diario fue celebrada y se convirtió en un acontecimiento. Un grupo de niños irrumpió las avenidas rosarinas, llevando los ejemplares bajo el brazo al grito de “¡La República a medio peso!”.

Y esa forma de vender ejemplares por parte de los niños fue la gran novedad porque antes de ese momento los diarios se comercializaban sólo por correo, por suscripción o comprándolos directamente en el lugar de la impresión.