El equipo de Dabove decepcionó: se vio sorprendido, no tuvo reacción y cayó 1-0 de local en el debut por la Copa Sudamericana.

Juan Ramirez no puede ante Claudi Sepulveda, tal como San Lorenzo no pudo con Huachipato en el arranque de la Sudamericana.

San Lorenzo involuciona. Cuando da un pasito adelante, aunque tímido, insinuando una mejora -más que nada desde el ímpetu-, como en el segundo tiempo corajudo en Brasilia en el que mereció un poco más con un hombre menos, inmediatamente da otro para atrás. Y así, el equipo dirigido por Diego Dabove va navegando sin brújula y sin llegar a ningún puerto seguro.

El debut en la Copa Sudamericana fue una decepción: en el Nuevo Gasómetro cayó 1-0 con Huachipato de Chile, que atraviesa una etapa de recambio con muchos futbolistas jóvenes, y se complicó de entrada en el grupo A, en el que Rosario Central ya había caído por el mismo resultado ante 12 de Octubre de Paraguay el martes. Ahora, los de Boedo visitarán a los rosarinos el próximo miércoles.

Complicado y aturdido, así se encontró San Lorenzo en el desayuno de un partido que perdía ya antes de los primeros cinco minutos. De un casi gol propio a uno en contra de su valla, que la volvió a estar defendida por el ídolo Sebastián Torrico después de más de un año.

Alexander Díaz se lo perdió en un área y en la siguiente jugada, en la otra área, Huachipato sorprendió con una jugada preparada desde un lateral. Juan Córdova sacó de manos al primer palo, donde Israel Poblete se desligó fácilmente de la marca de Bruno Pittón y levantó la pelota para el segundo poste. Allí, Cris Martínez le ganó de cabeza a Gino Peruzzi y pudo el 1-0 a los 4 minutos.

De pronto, el local se vio perdido. Tardó unos cuantos minutos en volver a recobrar la visión después del gancho al mentón recibido de entrada. Estaba desprevenido y lo pagó caro. A partir de ahí, entró en una nebulosa de pases errados a corta distancia, cambios de frente que se quedaban a mitad de camino, malos controles y peores decisiones.

Y hasta varios jugadores se notaban ahogados antes de la primera media hora, demasiado pronto para acusar agotamiento. Pero la base de este equipo viene de jugar la revancha con Santos de la fase 3 de la Libertadores y luego de empatar con Argentinos Juniors el sábado en este mismo escenario.

Ni los hermanos Ángel y Oscar Romero, los diferentes de este plantel, lograron hacer pie en un primer tiempo preocupante de los azulgranas. El delantero se mostró muy impreciso, mientras que el volante zurdo no se adueñó de la elaboración ni se vistió de asistidor.

Huachipato, con mantenerse ordenado, acertar sus pases y sostener la presión en el medio, ponía en jaque al fondo de los de Boedo. San Torrico, de hecho, debió salvar un mano a mano para evitar el segundo.

Así y todo, San Lorenzo tuvo oportunidades concretas para hacer su gol. Díaz falló un par de remates, pero fue Peruzzi quien tiró por arriba una situación inmejorable con el arco de frente y a la carrera. Sigue echando de menos a su goleador,Franco Di Santo, el Ciclón. El mendocino aún se recupera de una distensión muscular y podría reaparecer el domingo ante River.

La última línea visitante no entregaba nada de seguridad cada vez que los locales insinuaban un avance. El problema para San Lorenzo justamente era poder hallar los callejones que desembocaran en el arco de Gabriel Castellón. El único que los encontraba, utilizando el factor sorpresa, era Peruzzi, que en el complemento dilapidó otra calcada a la que tuvo en el inicio.

El equipo chileno bajó su intensidad, pero las limitaciones propias fueron el mayor adversario del cuadro azul y rojo, que nunca cambió el ritmo ni apretó el acelerador. Así, los pelotazos se hicieron en varias ocasiones el atajo para saltar líneas enemigas, aunque sin destino cierto.

Ni el tiro del final le salió a San Lorenzo: el palo impidió el empate en la última cuando remató Lucas Melano y rebotó Nicolás Ramírez. Se acordó tarde y perdió tres puntos valiosos en su casa.