Veterano residente en Chubut recuperó el casco que usó para combatir en Monte Longdon a 43 años del conflicto bélico.
Raúl Guerreiro formó parte de la Compañía B, en el Regimiento de Infantería Mecanizado 7 «Coronel Conde» en el Marzo del año 1981 y a 15 días de retirarse con 19 años de edad fue embarcado con destino a Malvinas.

Trabajaba con su papá en una empresa de hacienda antes de hacer el servicio militar obligatorio pero por sorteo le toca ir al Regimiento 7.
“nos dijeron que nos llevaron a Malvinas, a Puerto Argentino, no creíamos que íbamos a una Guerra“.
Lo fueron a despedir su madre Ñata y su amiga Nancy, Raúl partía con destino a Monte London, fue el lugar de donde se desarrolló la batalla final por puerto Argentino.
“nos atacaron y replegamos muchas veces, fueron superiores, no me acuerdo mucho, solo se que fueron días muy largos, relata en diálogo con lainformativaDigital”.
El “Día de la rendición”, nos desarmaron y nos despojaron de todo, los cascos y frazadas fueron tirados al mar, de eso me acuerdo. Yo le había puesto mi apellido y mi nombre.
Raúl pudo formar una familia después de la Guerra y se emociona mucho cuando habla de su esposa y su hijo: “Forme una linda familia, cuando llegue de Malvinas estaba toda la familia esperandome, y cuando nos íbamos apareció ella, Nancy. Nos pusimos de novios, nos casamos y tuvimos un hijo, Damian.

Fue lo mejor que me pasó en la vida, era malvinera, había armado un museo itinerante de Malvinas, una gran compañera y justo ahora ella no está para ver lo que pasó, relata.
Nancy Savelli, esposa de Raúl y madre de Damián, era museóloga; creó el Museo Malvinas y recorrió gran parte de la provincia con su propuesta educativa y malvinizadora; gestionó la colocación de cartelería en Lago Puelo, era artesana en vitrofusión y confeccionaba escarapelas con los abuelos, gran educadora y mentora de proyectos por Malvinas, entre tantas otras actividades que hizo. Falleció en noviembre del año 2018).

Raúl Guerreiro vive hace unos 20 años en Lago Puelo y en noviembre le mandaron la información a su hijo. El vio la foto del casco y reconoció la letra de su papá y fue corriendo a contarle lo que había pasado.
El casco fue recogido por el soldado inglés Mark Davies quien lo conservó durante 43 años. La historia del casco le fue contada al historiador santafesino, Agustín Vázquez, por otro veterano de Malvinas inglés. Y fue Vázquez quien ofició de nexo para cerrar esta historia.

Para el historiador Vázquez, que fue el principal nexo para poner fin a esta historia, la ayuda de su amigo inglés Richard Lee fue fundamental porque conocía a Mark y sabía de la existencia de este casco.
Tras unas semanas de conversación, Mark y su familia decidieron regresar el casco a Raúl. El soldado británico escribió una autorización para retirar el casco de Inglaterra. Pero se presentaron algunos inconvenientes para el ingreso a Argentina que finalmente pudieron ser resueltos.
“No puedo describir ese momento, volví a mis 19 años y pude compartirlo con mi hijo y mi familia. Lo llevé a casa de mi viejita, ella lo miraba, pero no dijo nada, solo lo besó en silencio. Se que después lloró pero no dijo nada”…

Hoy el casco de Raúl Guerreiro fue presentado oficialmente en Lago Puelo y tiene como destino ser parte de la muestra itinerante, legado de su esposa Nancy, para seguir malvinizando y a resguardo de Raúl en la cordillera chubutense.

Damián, su único hijo se sumó a la entrevista:
Este 2 de abril es un 2 de abril distinto, desde que era muy chico acompaño todos los años a mi papá en la gesta de Malvinas, poco a poco fui aprendiendo y siempre desde muy chico mi anhelo era verlo en una foto, la inocencia de un niño o un joven en mi interior siempre me dijo que algún día iba a verlo a mi papá en Malvinas, el pasado 25 de noviembre se comunicaron conmigo para preguntarme si mi papá era ex combatiente a lo que dije que si, ya que para mi ellos están siempre son padres, son tíos, son parte de nuestro día a día, nunca pensé que me enviarían una foto del interior de un casco con el apellido de la familia escrito en su interior.Mi papá es mi héroe y es un orgullo para mi ser su hijo, y hoy a 43 años del conflicto y con 38 años de edad me emociono fácilmente y tengo una óptica más amplia. Estar a su lado, compartir momentos, escucharlo y darle un abrazo para mi es todo, y el poder tener en mis manos el casco que lo acompaño durante todo el conflicto es poder entender un poco más su sentir y es poder entender un poco más su historia.Y siempre digo prohibido Olvidar y si tenemos un tiempo demosle un abrazo, una charla o un mate, ellos los ex combatientes son nuestros vecinos , son tíos, son padres, son hijos, son nuestra historia viva.



