Una mujer se declaró culpable de iniciar el incendio en EpuyénMás de 100 hectáreas fueron consumidas por el incendio forestal que afecta a la zona de El Pedregoso, en Epuyén.
El fuego continúa activo y trabajan en el lugar brigadistas, bomberos, personal municipal, recursos provinciales y un amplio operativo aéreo y terrestre para intentar contener las llamas.
En las últimas horas, una mujer se presentó ante las autoridades y se declaró culpable de haber causado el inicio del incendio.
Según su testimonio, retiró brasas calientes de una estufa a leña y las dejó sobre el pasto, lo que habría generado el foco ígneo en un contexto de fuertes vientos y vegetación extremadamente seca.
Desde el Servicio Provincial de Manejo del Fuego señalaron que estas condiciones facilitaron la rápida propagación del incendio, que avanza sobre bosque nativo, pastizales y matorrales.
La Justicia ya investiga el caso y recordó que los delitos ambientales contemplan penas de 3 a 10 años de prisión.Las autoridades volvieron a insistir en extremar las medidas de prevención ante el alto riesgo de incendios que atraviesa la región.
Este caso vuelve a exponer un problema recurrente en la región cordillerana: la combinación de negligencia individual y condiciones climáticas extremas puede derivar en desastres de gran magnitud.
El reconocimiento de culpabilidad de la mujer permite avanzar rápidamente en la investigación, pero también deja en evidencia la falta de conciencia sobre el manejo seguro de brasas, fogones y residuos calientes en zonas rurales.
Al mismo tiempo, la situación abre un debate sobre la necesidad de reforzar campañas de prevención, controles y capacitación comunitaria, especialmente en épocas de alto riesgo.
Más allá de la responsabilidad penal, el incendio muestra cómo un solo acto descuidado puede generar daños ambientales severos, exigir enormes recursos del Estado y poner en riesgo a brigadistas, vecinos y bienes.
La región convive con un escenario climático cada vez más complejo, y este episodio subraya que la prevención es, hoy más que nunca, una responsabilidad compartida.



