El hallazgo de caballos muertos con extrañas lesiones en Río Mayo, Chubut, encendió las alarmas de los pobladores y alimentó todo tipo de especulaciones en la región en estas últimas horas.
El hecho fue dado a conocer por un trabajador rural de la zona, quien se topó con los cadáveres de los animales mientras realizaba sus tareas habituales de recorrida.
Las características de los cuerpos presentaban rasgos impactantes que, a primera vista, hicieron pensar en fenómenos inexplicables. Sin embargo, los expertos señalan que existen explicaciones biológicas y ambientales para este tipo de escenarios.

Las claves del fenómeno: ¿Misterio o naturaleza?
A pesar del impacto inicial y de las teorías que suelen rodear estos casos en la Patagonia, el análisis de la descomposición y la acción de la fauna local según la ciencia aportan claridad sobre los puntos más llamativos del hallazgo:
Los “cortes quirúrgicos”: Los cuerpos presentaban heridas de bordes rectos y limpios. Lejos de ser el resultado de un bisturí o de quemaduras con láser, este fenómeno se produce cuando la piel se desgarra de forma natural.
Al exponerse a las duras condiciones climáticas de la zona, el sol y el viento secan los tejidos rápidamente, lo que simula una precisión artificial.
Falta de sangrado: La ausencia total de sangre alrededor del cadáver es uno de los detalles que más asombro causó.
Esto se explica por la hipóstasis visceral: cuando el animal muere, la gravedad hace que los fluidos y la sangre se acumulen en la parte baja del cuerpo (la que está en contacto directo con el suelo).
Acción de carroñeros: La falta de rastros hemáticos también suele indicar que el animal ya llevaba varias horas muerto antes de ser atacado por los animales carroñeros de la zona, los cuales aprovechan las zonas más blandas del cuerpo una vez que el proceso de descomposición ha comenzado.
El caso de Río Mayo no es aislado. En la provincia de Santa Fe se registró un escenario similar que mantiene en alerta a los productores agropecuarios.
En el norte santafesino comenzaron a multiplicarse las denuncias de extraños casos de mutilaciones en animales de campo, sumándose a un alarmante historial: más de un centenar de vacas y caballos fueron mutilados en los últimos dos años.

Al igual que en Chubut, los productores describen que los animales presentan “cortes quirúrgicos”, no tienen rastros de sangre en sus cuerpos a pocas horas de morir y, llamativamente, tampoco emanan olores.
La repetición de este cuadro de situación en diferentes regiones del país vuelve a poner en el foco público el debate entre las explicaciones científicas y los mitos populares del ámbito rural



