La Patagonia vinícola se ha convertido en un nuevo destino prometedor para los amantes del vino. Con viñedos ubicados en los confines más australes del planeta y paisajes de una belleza extraordinaria, la región ha capturado la atención de productores y enólogos en busca de vinos innovadores y únicos.
En la región de Río Negro, se gestó una historia vitivinícola que apenas tiene siglo y medio de antigüedad. Aprovechando terrenos que antes se dedicaban al cultivo de peras y manzanas, los productores de la zona se aventuraron en el mundo del vino y lograron establecerse como una realidad vitivinícola.
Sin embargo, es en la provincia de Chubut donde se encuentra el verdadero imán para los amantes del vino. A pesar de su pequeña extensión de aproximadamente 200 hectáreas, esta región alberga algunos de los viñedos más australes del mundo.
El paisaje y el clima desafiante han atraído a productores en busca de nuevos desafíos y vinos de calidad excepcional.
Las variedades de uva cultivadas en Chubut son conocidas en Europa por su presencia en lugares como Borgoña o Mosela en Alemania. En contraste con la fama de Argentina por sus vinos de malbec, Chubut se destaca por sus vinos de pinot noir, riesling y chardonnay, que ofrecen una acidez vibrante y un carácter distintivo.
Algunos de los viñedos se encuentran a pocos metros del mar, como los del proyecto Bahía Bustamante, ubicado dentro del Parque Nacional Patagonia Austral. Acá, los visitantes pueden disfrutar no solo del vino, sino también de una naturaleza deslumbrante, descrita por The New York Times como “la respuesta privada (y secreta) de Argentina a Las Galápagos”.
Chubut, una provincia con una historia rica y fascinante, ofrece mucho más que vino. Sus costas fueron avistadas por Magallanes en 1520, y hoy en día, es posible observar ballenas y una variedad de especies marinas en su hábitat natural, especialmente en la Península Valdés, un área protegida que inspiró a Antoine de Saint-Éxupéry para escribir El Principito.



