El Gobierno nacional decidió poner el foco en la reforma laboral y relegar otras iniciativas que habían sido anunciadas como prioritarias, entre ellas la baja general de impuestos y los cambios en el Código Penal.
Según trascendió, la reforma laboral es hoy el principal objetivo del oficialismo en el Congreso y podría avanzar en las próximas semanas, mientras que los proyectos impositivos y penales quedaron postergados sin fecha concreta de tratamiento.
Desde el Ejecutivo argumentan que la modernización del régimen laboral es clave para dinamizar la economía y el empleo, aunque la decisión genera tensiones políticas y rechazo en sectores sindicales y de la oposición, que reclaman que también se aborden temas como la presión impositiva y la seguridad.
De esta manera, el Gobierno redefine su hoja de ruta legislativa y concentra sus esfuerzos en un solo frente, dejando en pausa reformas que habían sido presentadas como centrales en el discurso oficial.



