Sinópsis: Iván asiste de campamento de egresados pero tiene un mal presentimiento, por la noche escucha ruidos en el bosque, a la mañana dos compañeros han desaparecido. Revisando redes sociales encuentra una transmisión desde un bosque.
En Las Sombras Del Bosque
Cuando el colectivo estacionó en la entrada del colegio, supe que comenzaría la aventura. Ese colectivo nos llevaría a nuestro regalo de egresados, un campamento en el camping que queda más alejado de la ciudad. De ser sincero, estaba ilusionado, jamás fui de campamento y me ilusionaba el hecho de poder estar en uno, con el deseo de pasarla bien. Al camping no lo conocía, pero por lo que me contaban mis amigos, además de estar muy lejos, su ubicación estaba detrás de un bosque.
-Iván, ¿Qué estás haciendo todavía acá? Tus compañeros te están esperando, Replica mi profesora de Lengua y Literatura al verme sentado en el ventanal de la biblioteca observando como guardaban sus maletas en el colectivo. No sé porque yo no había salido apenas llegó nuestro transporte, creo que tenía un mal presentimiento, no sabía qué era, pero algo me sabía mal, como cuando comes algo en mal estado y su sabor se niega a salir de tus papilas gustativas. Finalmente asentí y salí por la puerta en la que me esperaba mi profesora. Sabía que mis compañeros no me esperarían más de diez minutos.
No tuve que guardar mi maleta en el maletero porque ni siquiera llevaba una, me había decidido por llevar una cómoda mochila con todas mis cosas. Además, eran sólo dos días de campamento, no tenía necesidad de llevar mi casa conmigo.
Me senté junto a Olivia, mi compañera desde la primaria, ya que todos los asientos estaban ocupados, algunos por mis compañeros, otros por sus propias piernas extendidas y otros asientos con más y más equipamiento, como para una semana.
Olivia, con su pelo rubio en una corta trenza, siempre se destacó por ser la más popular del colegio y la influencer con miles de seguidores en las redes sociales. Temía que sentarme a su lado me haga parte accidentalmente de sus transmisiones en vivo.
-¿Emocionado, Iván? -Preguntó entusiasta.
-Lo normal, como si fuera de campamento. Respondí irónico. Olivia se echó a reír.
-Voy a tomar eso como un sí.
El viaje era largo, por lo que había decidido dormir. Ya no me importaba formar parte o no de las cosas que haga mi compañera de viaje en sus redes, pero quería dormir para que así se pasen rápido las horas. Fue entonces, cuando lo soñé. Era un sueño confuso. Luego de soñar algunas tonterías que todo el mundo sueña sin sentido alguno, recordaba haber soñado estar como en una cueva oscura y alguien me hablaba, pero yo me sentía inconsciente. Eso fue todo lo que había podido capturar de mi sueño porque Olivia me había despertado para avisarme que habíamos llegado.
El camping en sí era hermoso, miles de árboles lo rodeaban y era un paisaje hipnóticamente verde, con muchas flores y un sector de deportes que incluía vóley y fútbol. Pero si mirabas para el lado de los baños y la cocina, atrás se asomaba un oscuro y escalofriante bosque, no quise pensar en cómo se vería eso de noche.
Para cuando el atardecer se asomó en el cielo, la fogata ya estaba lista y con los malvaviscos en nuestras manos nos sentamos alrededor del fuego.
Hicimos las típicas charlas de un campamento con nuestros profesores, algunos chismes de la escuela, rumores y sorteos de preguntas girando la botella. Luego jugamos al UNO, al que confieso, soy buenísimo jugando, gané cuatro de seis partidas.
La luna no tardó en ponerse en el estrellado cielo y para entonces, ya estaba acostado en mi bolsa para dormir leyendo un libro con la luz de una mini lamparita. Suponía que por ser tan de noche, nadie estaría despierto, hasta que escuché pisadas y murmullos. Miré detrás de mi libro y vi las sombras de dos personas. Se dirigían a lo que sería la cocina. Por la poca luz que daban las lámparas del camping, se me dificultaba ver. No pude distinguir quienes eran, pero no me preocupé demasiado ya que, unos minutos después, mi sueño me ganó.
Al día siguiente lo que me despertó fueron las voces de lo que debió ser un grupo abundante de personas. La reunión se debía a que estaban buscando desesperadamente a dos compañeros. Le pregunté a mi profesora a quiénes buscábamos.
-A Olivia y a Dylan. Me respondió con tono preocupado. Dylan era el mejor amigo de mi compañera de viaje.
Mientras buscábamos por los alrededores del camping gritando los nombres de mis compañeros, había decidido revisar las redes sociales de
Olivia, porque era difícil que no suba contenido de todo lo que hacía. Me encontré solamente con fotos de la fogata, de sus cartas del UNO y una foto junto a Dylan caminando, pero atrás no se veía absolutamente nada. Iba a dejar el celular de lado y seguir buscando con los demás cuando vi que había hecho una transmisión en vivo que duró pocos segundos, se veía totalmente oscuro, pero había árboles y todo indicaba que se encontraban en el bosque.
Instantáneamente pienso en las siluetas que vi anoche, había una posibilidad de que sean ellos.
Me aparto de mis compañeros y le aviso a uno de ellos que iba al baño. Simplemente no había podido decirle que iba a buscar por otros lados, no quería poner a nadie más en peligro.
Comencé por la cocina, no había nada que llame mi atención. Volví afuera y mi instinto me decía que vaya por atrás. Caminé, no sé cuánto, pero algo me atrapaba, algo me llamaba a seguir caminando, fue cuando me di cuenta que estaba demasiado lejos del campamento y me encontraba en el bosque. Ese algo comenzaba a apoderarse de mis sentidos y me sentía mal, pero ya no tenía fuerzas para volver, incluso sentía zumbidos prolongados que iban aumentando de volumen cada vez que daba un paso.
Cuando pude recuperarme un poco, a mi lado había una cueva enorme. Y sí, ese aroma y esos zumbidos que me dejaban totalmente fuera de mí mismo y me hacen sentir hipnotizado, venían de este horrible lugar. Recordé mi sueño y la similitud que tenía con todo lo que veía, solo que ahora no estaba solo, pues dentro de esta horrible cueva yacen los cuerpos inconscientes de mis compañeros desaparecidos. En el centro del lugar, un enorme caldero como el de las brujas, era el responsable de contener esa poción capaz de volverte inconsciente.
Atiné a despertarlos, o al menos a comprobar que estén vivos, pero caigo en la cuenta que todo este tiempo una criatura terrorífica me estaba observando del otro lado de la cueva, dentro de la oscuridad, como si formara parte de él y lo dominara, sólo se veían sus ojos enormes llenos de venas. En un segundo, realiza un movimiento con sus largas uñas y una fuerza sobrehumana me lleva al fondo del lugar encerrándome en una muy pequeña y sofocante habitación. Tengo mi teléfono a mano, pero el internet del camping no llega hasta este lugar.
No existe ventana alguna que permita una ventilación en mi lugar de encierro y comienzo a sentirme sofocado y aún más perdido de mí mismo. Observo en una de las paredes algo escrito:
“NADIE QUE ENTRE A ESTA CUEVA SALE VIVO O COMPLETO. CRIATURAS DEL BOSQUE SE JUNTAN AQUÍ PARA EXPERIMENTAR CON PERSONAS QUE SECUESTRAN. LAS POCIONES QUE REALIZAN, HIPNOTIZAN LA MENTE HUMANA. SI ESTÁS LEYENDO ESTO AHORA MISMO, QUIERE DECIR QUE SOS UNA DE ESAS PERSONAS. YO TAMBIÉN LO SOY O SEGURAMENTE PARA ENTONCES, LO FUI.” 10 de agosto, 2007.
Terminé de leer el mensaje oculto de la pared y el año indica que pasaron 16 años de ese escrito. Fue entonces cuando comprendí todo lo que pasaba y tambaleé cayendo al suelo. La poción comenzaba a sentirse más fuerte y lo último que me quedaba de fuerza, lo perdí. Caí en un estado de inconsciencia y sentí lo que fue un último suspiro.
Escrito por Sofía Horopazka, ganadora del Concurso “Cuento Encuentro 2023”, en la categoría de menores de 18 años.



