Una maniobra poco usual por parte de la Fuerza Aérea Argentina despertó la atención de medios nacionales y especialistas en administración pública.
Se trata de la contratación de una empresa privada para desmontar el techo colapsado de una nave militar en Comodoro Rivadavia, sin que mediara pago en efectivo.
En su lugar, el Estado entregó como forma de pago todos los materiales desmontados, entre ellos más de 3.500 m² de chapas metálicas, luminarias industriales y cabriadas de hierro, valuados en más de 84 millones de pesos.
La nave en cuestión pertenece al Grupo 2 de Comunicaciones, una unidad estratégica para las telecomunicaciones en el sur del país.La operación se formalizó a través de la Licitación Privada N° 40/24-0059-LPR25, pero no se convocó a licitación abierta ni se ofrecieron los materiales como rezago estatal mediante subasta pública, lo cual generó cuestionamientos.
El contrato figura con un valor de $0 en el sistema COMPR.AR, ya que el sistema no contempla las permutas no dinerarias como modalidad regular.
Según consta en el expediente, hubo una segunda empresa interesada, Sigma Servicios Integrales S.A., cuya propuesta fue desestimada por incumplimientos técnicos y económicos.
Aun así, especialistas remarcan que la operación, si bien legal, podría haber sido más transparente y rentable para el Estado.
El caso fue tramitado por la Dirección de Comunicaciones de la Fuerza Aérea y supervisado por el Ministerio de Defensa, a cargo de Luis Petri, quien hasta el momento no emitió declaraciones al respecto.



