Detrás de la imputación a Alberto Fernández por las contrataciones de seguros en el Estado se vislumbra un entramado empresarial con cuatro destacadas compañías del sector, en un negocio que ha generado controversia y acusaciones.
El caso destapado por una investigación de Clarín reveló que Sancor, San Cristóbal, Orígenes (ahora Life Insurance) y San Germán Seguros estaban involucradas como subcontratadas por Nación Seguros, beneficiándose con una comisión del 17%, tres veces mayor al promedio del mercado.
Estas conexiones empresariales arrojan luz sobre posibles conflictos de interés y favoritismos políticos, evidenciando vínculos tanto con el peronismo como con el macrismo. Gustavo García Argibay, exdirector de Nación Seguros, y Pablo Torres García, un empresario y broker financiero, figuran en el centro de esta trama, junto con otros actores del ámbito político y empresarial.
La imputación a Alberto Fernández, junto con otros altos funcionarios, por presuntos delitos de incumplimiento de deberes y malversación de fondos, marca un capítulo más en este escándalo que sigue develando detalles sobre las prácticas cuestionables en la gestión de seguros estatales.
Las investigaciones han revelado que empresas como Sancor y Orígenes tienen vínculos estrechos con García Argibay, quien estuvo cerca de asumir la presidencia de la empresa estatal Nación Seguros. Por otro lado, San Cristóbal se relaciona con el peronismo, mientras que San Germán Seguros tiene nexos con el macrismo, aunque su escala es menor en comparación con las demás compañías involucradas.
El decreto 823/21, emitido durante el gobierno del Frente de Todos, fue el punto de partida de esta trama. El decreto obligaba a todas las entidades públicas a contratar seguros exclusivamente a través de Nación Seguros. Sin embargo, se descubrió que Nación Seguros subcontrataba a un broker y a empresas privadas, contradiciendo lo establecido en el decreto.
Aunque el decreto prohibía expresamente la subcontratación de pólizas, no mencionaba la posibilidad de tener intermediarios, lo que abrió la puerta a prácticas poco claras. Esta falta de regulación específica permitió que se gestara un negocio lucrativo para algunas empresas y personas vinculadas al ámbito político y empresarial.
La imputación de Alberto Fernández, junto con otras figuras destacadas como Martínez Sosa y Alberto Pagliano, refuerza la gravedad de las acusaciones y sugiere un posible abuso de poder en la gestión de los recursos estatales destinados a seguros.



