Los legisladores de la cámara baja debatían cada ítem del proyecto “Bases”, aprobado la semana pasada en sus términos generales, pero tras una serie de rechazos decidieron devolver el proyecto a comisiones.
El bloque de LLA había logrado la aprobación de las facultades delegadas pretendidas por el presidente Javier Milei, aunque se le puso un freno en los incisos que están vinculados al control de los fondos fiduciarios, seguridad y energía.
De esa manera, el Gobierno solo podía hacer uso de facultades en materia económica, financiera y administrativa.
Horas después, los bloques de Unión por la Patria, la Coalición Cívica, un sector del radicalismo y otro del bloque Hacemos Coalición Federal había conseguido bloquear la regulación, reorganización y capacidad de disolver diferentes entidades que integran el Sector Público Nacional.
Ante los sucesivos rechazos, el experimentado diputado nacional y jefe de bloque de Hacemos Coalición Federal Miguel Ángel Pichetto ya le había advertido sutilmente al jefe del pleno Martín Menem que “tenga alguna cuota de flexibilidad, les encanta seguir perdiendo”. Y aconsejó: “Traten de ver cómo receptar algunas propuestas y ganar. No hay que perder hay que ganar”.
Instantes después, Menem pidió un cuarto intermedio de 15 minutos para reunirse con los principales referentes legislativos de la oposición y encontrar una salida a lo que sería la votación de la privatización de las empresas públicas, a la cual se le auguraba una derrota casi segura.
El interín duró más del doble de lo previsto. El encuentro fue presidido por el titular de la cámara en su despacho junto a Pichetto, el jefe de bloque PRO Cristian Ritondo, la diputada y alfil legislativa amarilla Silvia Lospenatto, el asesor parlamentario de LLA Eduardo “Lule” Menem; el vicejefe de Gabinete José Rolandi y el asesor presidencial Santiago Caputo.
Los representantes del Poder Ejecutivo determinaron allí que si no se contaban con los votos para los temas clave no ameritaba continuar con la sesión. “Se rechazaron las facultades delegadas más importantes, que permitían desregular la economía. De esa forma, no tenía sentido avanzar en el tratamiento de la Ley Bases, porque perdía su esencia”, explicó el ministro del Interior Guillermo Francos en un comunicado de prensa.
Qué pasa ahora?
Con esta decisión, el oficialismo tendrá de vuelta el apartado fiscal y todos los elementos que fueron retirados para negociar con los bloques opositores. Se prevé que los cambios que se hicieron en negociación con diputados y gobernadores vuelvan a hacerse, pero la reinserción del capítulo con retenciones y de diferentes medidas económicas podrían ser vistas como una oportunidad para negociar con los gobernadores.
Por el momento, Francos dijo públicamente que “no tenemos nada que discutir en materia fiscal”. “Seguiremos gobernando con los elementos que tenemos y lo mismo harán los gobernadores. El tratamiento de una reforma fiscal estaba sujeto a la aprobación de la Ley”, agregan.
La Casa Rosada eligió un tono confrontativo para con los mandatarios provinciales. En un comunicado de la Oficina del Presidente publicado una hora después del levantamiento de la sesión se señaló a estos como quienes “decidieron darles la espalda a los argentinos para proteger sus intereses e impedir que el Gobierno Nacional cuente con las herramientas para resolver los problemas estructurales de la Argentina”.
“La ley se debatirá cuando entiendan que es el pueblo quien la necesita, no el Gobierno”, finaliza la carta, dejando más interrogantes que dudas sobre qué pueda llegar a pasar.



