40 años después del desastre nuclear, la Zona de Exclusión de Chernóbil se ha convertido en un inesperado laboratorio natural. Entre la vegetación y los animales salvajes que la habitan, los lobos han desarrollado una mutación genética que les hace resistentes al cáncer.
Cara Love, bióloga evolutiva, lleva una década estudiando este fenómeno. Sus investigaciones, presentadas en la Reunión Anual de la Sociedad de Biología Integrativa y Comparativa, revelan que:
- El sistema inmunitario de los lobos de Chernóbil es diferente al de los lobos normales, similar al de los pacientes con cáncer que han recibido radioterapia.
- Se han identificado mutaciones en el genoma de los lobos que les confieren esta resistencia.
- Los perros de Chernóbil, descendientes de las mascotas abandonadas, podrían tener una resistencia similar.
Este hallazgo abre nuevas posibilidades para comprender:
- Cómo las mutaciones genéticas en humanos pueden aumentar las probabilidades de sobrevivir al cáncer.
- El desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer.
La tragedia de Chernóbil ha dado lugar a un inesperado avance científico. La capacidad de los lobos para adaptarse a un entorno tan hostil podría ser la clave para encontrar nuevas formas de combatir una de las enfermedades más devastadoras del mundo.



